Educar para la vida: sobreproteger es desproteger

17 febrero, 2025

En Bell-lloc cada trimestre convocamos a las madres y los padres a las reuniones para las familias. Los encuentros con la tutora de clase suelen ir precedidos de alguna sesión formativa. Las reuniones grupales son importantes por diversos motivos y permiten establecer un canal de comunicación entre las familias y el colegio. Esto ayuda a compartir información sobre el progreso de los alumnos, sus necesidades y cualquier preocupación que pueda surgir. Fomentan la colaboración entre maestros y familias, que es tan importante, porque cuando las familias se sienten implicadas, es más probable que los niños y niñas tengan éxito para verse apoyados tanto en la escuela como en casa.

 

Las reuniones son un buen momento para establecer objetivos para el siguiente trimestre, tanto para los niños como para la clase en general. Esto ayuda a mantener un enfoque claro en el aprendizaje. También aportan un sentido de comunidad entre las familias y el personal educativo, creando un ambiente más acogedor y de apoyo para los alumnos. La cena que hacemos al final de las reuniones nos permite crear vínculos de amistad y confianza con los padres y madres de quienes son o serán amigos de nuestros hijos.

 

La segunda reunión de padres y madres de educación infantil con la tutora vino precedida por la sesión del profesor de Bell-lloc, dramaturgo y comunicador Frank Bayer, que nos contó, con su sentido del humor basado en la realidad y anécdotas del día a día, como los padres y madres podemos ayudar a hacerles crecer evitando la sobreprotección, y la sobreprotección, y niños a ir configurando la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. Exigentes, con mucho amor y sentido del humor: estos serían los tres elementos clave para educar las fortalezas del carácter que les permitirán vivir con calma y serenidad emocional.

 

Es importante empatizar con los niños, escucharlos… Hay que aceptar lo que ocurre en el día a día y saber enfocar las situaciones que afectan a los niños. Por ejemplo, decir «no pasa nada» ante una caída, no ayuda al niño. La respuesta correcta sería del estilo: “Has caído, ¿te has hecho daño? ¿Tienes dolor?”. Esto es empatizar.

 

Frank nos hizo reflexionar sobre cómo la forma que tenemos de educar en las primeras edades tendrá trascendencia en la etapa posterior de la adolescencia. Es un momento sobre el que él tiene mucha experiencia y un nivel profundo de conocimiento y habilidades a la hora de tratar a alumnos de estas edades.

 

La mayor parte de los trastornos por ansiedad de los jóvenes de hoy en día, que pueden acabar desencadenando adicciones (comida, drogas y otros vicios) vienen dados por una excesiva sobreprotección de los padres y madres. Así que un buen consejo sería dejar de sobrevolar sobre ellos, como si fuéramos helicópteros, marcar unas normas de convivencia y educación que les conduzcan a ser unas personas con valores y les permitan construir unas personalidades seguras y fuertes, preparadas para lo que haya de venir en el futuro.